Habíamos quedado a las 08:00 el CC MiraMadrid Alex, JoseA, David, Carlos y yo (Manolo), Dennis iría directamente al punto de inicio de la ruta. Dani no podría asistir por encontrarse indispuesto.

Los 6 bikers comenzamos la ruta a las 08:30, con buen tiempo que iría a mejor con el trascurrir de la mañana, recorriendo los primeros Km pegados a la valla de «El Pardo». El camino ancho y con grandes espacios permite ver el noroeste de Madrid. Al llegar a las proximidades de la Crt. de Colmenar Viejo giramos a la izda para coger el sendero que discurre lindando por la izda con la valla de El Pardo y por la dcha. con la antigua vía del tren. Este sendero, muy divertido y disfrutón con continuas subidas y bajadas por cárcavas y tubos, nos llevaría a El Goloso para coger una parte del carril-bici hasta Tres Cantos (frente al Hotel FOXA).

Dejamos Tres Cantos bajando hacia el rio para, de nuevo seguir pegados a la valla de «El Pardo» fiel referencia y compañera hasta nuestro próximo hito, el puente de la “Marmota”, el camino vuelve a ser ancho y sin dificultades. Un par de km antes de llegar a este punto Dennis sufre una avería, ha perdido en el recorrido dos de los tornillos que sujetan los platos y torcido el plato mediano, tras una tormenta de ideas para solucionar el problema entre los componentes del grupo, optamos por la colocación de unas bridas de plástico en los orificios de los tornillos, solución paliativa, ya que Dennis no iba a poder utilizar el plato mediano, teniendo que usar el pequeño en gran medida y el grande en menor por el riesgo de volver a romper las bridas y quedar parado definitivamente. Al final la solución se mostró eficaz y Dennis completó la ruta.
Llegados al puente de la “Marmota” tomamos un pequeño avituallamiento, a partir de este punto el ascenso iba a ser continuo, si grandes desniveles salvo por el sendero desde este punto hasta la pecuaria, pero constante, atravesamos las carretera de Colmenar Viejo a Hoyo de Manzanares para enganchar la pecuaria que nos llevaría hasta Manzanares El Real tras un breve descenso y atravesando el embalse, muy concurrido este dado el buen tiempo que hace. Fotos de rigor y continuamos camino, no sin antes tomarnos un pequeño descanso a la vez que nos quitábamos algo de ropa ya que el sol calentada de lo lindo.
Otro punto diferenciador de las rutas que realizamos fue la comida en Cercedilla, dado que llegamos sobre las 15:30, nos metimos «entre pecho y espalda» una plato de pasta y un entrecot que estaba exquisito en uno de los baretos de la calle principal de Cercedilla, todo regado con «tinto de verano» y postre, las risas y el buen rollo hacia que fueramos pasto de miradas «envidiosas» desde las mesas cercanas y transeuntes que pasaban por la zona.
