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| Participantes del Club en la SR2014 |
David:Hoy el día amanece temprano, son las 6:15 y tengo todo listo para bajar al trastero, recoger a mi fiel compañera y salir en dirección al CC, donde hemos quedado para la ruta de hoy, la SRAM2014.
Tras una hora de viaje, estamos en Ávila, la temperatura es fresca pero no llueve y esto es un notición, aunque Villy no me deja decirlo muy alto para no espantar los claros dejados por la nubes;).
Tras la foto de rigor, empezamos a dar pedales; el terreno esta muy embarrado y en algunos tramos tenemos que hacer empuja-bike, pero esto dura poco, en cuanto cogemos la pista dirección Tornadizos el terreno se vuelve mas favorable. Aquí, en Tornadizos llega la primera de las 3 tachuelas, pero de momento las pilas van a tope y subimos casi sin darnos cuenta. De momento, todo va bien, sigue sin llover, el terreno permite rodar y las piernas responden a la perfección.
Gracias al club Majadahonda por la organización.
Manuel (Manolo):
Afronto mi tercera SRAM después de una semana constipado y consciente de que mi preparación y mi forma física es peor que la del año pasado. Aún así mantengo ilusión y ganas por compartir con mis amigos esta fantástica ruta.
Después de los preparativos y los nervios habituales llego a Ávila con el recelo normal ante los malos pronósticos meteorológicos y con dudas y temores por el barro, las sensaciones, etc. Es un día para no fallar. Aquí no hay atajo hasta Paracuellos o hasta la furgo, es el todo o nada.
Lo mejor es pedalear cuanto antes, así se te van pasando todos los males. Mocos fuera, nervios fuera, ya toca disfrutar.
La ruta cada año la disfruto más y este año con más amiguetes todavía mejor. Por ritmo este año compartí bastante tiempo con Jose Manuel y Jose Antonio he hicimos buen equipo, ellos me dejaban a mi ritmo en las subidas y yo al suyo en las bajadas. Sin peleas, así fuimos tirando unos de los otros toda la marcha.
Disfrutamos y sufrimos juntos, fueron muchas horas sobre la bici donde hay tiempo de charlar, de callar, de ir solo y de pensar. Por esto me gusta a mi esto de la bici.
Es gratificante ver como mis compañeros han incrementado su «adicción» por el MTB en este último año, y esto se ve reflejado en una gran progresión en su forma física y en su técnica en las bajadas. Mis felicitaciones a todos ellos.
La verdad es que este año llegué bastante entero, con el culo un poco saturado pero muy bien de piernas. Ya sabéis que lo mío es un ritmo lento pero seguro, así es como disfruto y me siento cómodo.
Al final todo salió genial. Llegamos los nueve, el Villy poniendo la guinda y los demás haciendo que en vez de nueve pareciéramos diecinueve… así decían en el avituallamiento: «del Club de Paracuellos han venido un montón»… nueve en total, les contesté yo, «que no, que no, son muchos más» dijeron.
Hasta el año que viene.
En principio no estaba apuntado dado que no tenía previsto estar en Madrid, pero dado que al final los planes cambiaron decidí en las misma semana. Gracias a José Antonio me apuntaron.José Manuel:
A las 5:45 suena el despertador, aunque 10 minutos antes ya estaba despierto… serán los nervios de enfrentarme, por primera vez, a una ruta de 100 km y sin demasiado entrenamiento que digamos. Desayuno más de lo habitual y me visto, y al salir a la calle con la bici, la primera en la frente, llueve con ganas!! Suena el despertador a las 5:50 pero hace un rato que ya estoy espierto, me levanto y entro en el baño, parece que se escucha llover, parece que el peor de los presagios se esta cumpliendo, ¿pero no eran lluvias débiles? Pues cae bastante más….
Despues de asearme, me visto de romano para la “lucha”, desayuno y chequeo que llevo todo lo preparado la noche anterior, cargo la bici en la furgo y salgo en busca de Manolo, que es el que llevara el coche para llevar a los bikers, allí mismo recojo tambien a José Manuel, Dani y el ya mencionado Manolo. Proxima parada, el BP de C.C. Aquí cargo las bicis de Enrique, David , Jesus y Angel. Poco a poco ha ido dejando de llover, algo vamos ganando.
Salimos dirección Majadahonda y llegamos unos minutos antes de las 7:30, esta comenzando a amanecer y ya hay algunos bikers en la zona preparando sus monturas. Seguidamente y después de pasar el control, cargamos las bicis en el camión. Últimos preparativos, llevarse más ropa o menos, cambiarse de calzado, saludar a los amigos del Club Ajalvir etc… y al autobús.
Arrancan los autobuses y a los 200 metros, se escucha por megafonía, “ES DE ALGUIEN UN MERCEDES PLATEADO, ESTA CON LAS PUERTAS ABIERTAS” rápidamente contesta un despistado, !si es mío¡ y baja apresuradamente del autobús a cerrar el coche, pero lo más sorprenderte es ver bajarse del segundo autobús otra persona descalza corriendo a su coche, del que regresa con el calzado de la bici en las manos, ( es fácil que se te olvide cambiarte de calzado e irse con la playeras, gran putada, pero subirse descalzo al autobús y no darse cuenta…. Creía que era yo el único que estaba un poco nervioso.
Nuevamente arranca los autobuses que ya no pararían hasta Ávila, aprovecho para comerme un bocadillito, de pavo con una tartaleta de manzana, nos van hacer falta fuerzas para recorrer los ciento tres kilómetros y pienso si no habría tenido que preparar un poco más la ruta, solo he podido salir un par de sábados para hacer una rutas un poco más exigentes y un día a correr 30 minutos que me mantuvo una semana parado, de la agujetas que me produjo. La lluvia de estos días tampoco a ayudado, entretanto voy hablando con José Antonio de la niebla que hay, de lo despejado que parece estar por el lado contrario al que vamos a recorrer, de que si se ve el arco iris es que esta lloviendo…
Llegando a Ávila, observamos al amigo Jesús, que ya ha empezado con las barritas, geles y demás, Manolo ha terminado con un litro y medio de agua, hay que hidratarse bien.
Cuando llegamos, el camión ya había llegado con las 90 bicis, algunas viajaron en los maleteros de los autobuses. Bajada de autobús,y a cumplir con el ritual de la meadita en la pared de un parquecillo, todos los años igual, treinta o cuarenta tíos meando al unísono. Recogemos las bicis, colocamos GPS, ajustamos cascos y demás equipo. Discrepancias sobre si ponernos ya el impermeable o esperar haber. El suelo esta mojado pero de momento no llueve. Y en el último momento, veo a Enrrique con el GPS configurado para perderse, velocidad, altura, desnivel etc.…. “Una pregunta estúpida que le hago, ¿donde ves el track?, “no me hace falta, contesta, voy con vosotros” ¿No me dejareis solo? “Como son los novatos”. “Anda pon rápidamente el track, porque cuando estés solo en medio de monte, agotado, te reconfortará saber que por lo menos llevas la dirección correcta”.
Tras la foto de rigor y a una hora entre las 9.30 y las 10:00, nunca recordamos fijarnos a la hora que salimos, comenzamos la SRAM 14.
Este es el primer año, que sorprendentemente, salimos de los primeros, normalmente salimos los últimos y descolgados, pero esta vez no… bueno, faltan Enrique y David, que ruedan con las últimas unidades del pelotón, me paro para a esperarlos y hacerles ver que no he salido corriendo y sin avisar, pedaleo a ritmo lento con David y Enrique, que quiere hacer la ruta en cinco horas, para llegar a comer… Voy incrementado el ritmo, y en el primer embudo, pierdo la compañía, de estos, y observo, como el grupo va partido, sobre paso a Dani, que marcha en cabeza de este grupo, le invito a seguirme con un “vamos Dani” pero este es de arrancadas moderadas y marcho en busca del resto del pelotón, al poco les alcanzo, José Antonio, José Manuel, Manolo , un poco más adelante Ángel, al que le doy una palmadita en la espalda, “vamos” pero tampoco se anima, unos metros más adelante, Jesús, que tampoco se interesa por seguir mi rueda.
Llega el primer repecho, subida a Tornadizos de Ávila, ya se puede ver a un grupo, que ha entrado en el pueblo, todos los años me pasa igual, a la gente de cabeza se marcha y abren un hueco importante.
Empiezo a subir la cuesta, adelantando a numerosos bikers y puedo ver en la cima las casacas verdes de los de Ajalvir, en la cabeza del Pelotón, ya estoy entrando en calor, y las piernas la noto pesadas, al llegar arriba, yo que quería rodar despacio al principio para que luego no se me haga muy largo el puerto de San Bartolomé de Pinares, pero ya no hay solución.
Salgo del pueblo (km7aprox) en compañía de la gente de Ajalvir, rápidamente abandono su compañía y me encamino hacia el puerto de tornadizos, después de rodar en solitario, a lo lejos, veo saltando un riachuelo, a dos bikers, ¿en el suelo había visto más rodadas? Me esta empezando a salir el instinto “indio». Cuando los tengo a unos cincuenta metros, un pastor que por allí anda me arenga “vamos flojucho, que te estas quedando descolgado”, y yo le pregunto “van muchos por delante” – un «puñao», contesta, y continuo mi marcha sin parar, supero a los dos bikers, y continuo subiendo, al poco tiempo veo otros tres, a los que empiezo a recortar, pero al poco se paran, parece ser que uno de ellos tiene un problema mecánico, llego a su altura y le pregunto cuantos van por delante y me dicen creemos que no va nadie…. Yo no pretendía marchar en cabeza, si no en el grupo de cabeza, pero llegado este punto, ¿me pararía a mirarles?, a si que decido continuar
Continuo mi marcha, y al llegar a la cima del puerto de tornadizos, (una subida, de senderito, por un prado, con zonas de mucho barro) empiezo a sospechar, que si voy el primero, pues las puertas, que hay para que el ganado no se escape, están cerradas, y como siempre no hay ganado. Voy parando y abriendo las puertas, que dejo abiertas, para el resto de mis compañeros, ¿el último las cerrará? En la última puerta me alcanza uno de los bikers del grupo de dos y empieza a bajar conmigo las trialeras. Se encuentran un poco delicadas, con un barro muy blando y roca mojada, pero bajo a un gran ritmo pero seguro, al llegar abajo, llevo los antebrazos, un poco doloridos, del esfuerzo realizado. En la subida de un repecho busco a mi compañero de bajada, no le veo y eso que desde aquí, se ve probablemente cerca de un kilometro, ha bajado muy despacio, o se a caído, a si que decido continuar en solitario y continua descendiendo por un sinuoso camino a gran velocidad. En un atajo que han ideado este año me falta poco para comprar un parcela, una roca muy brillante por el agua me hace frenar bruscamente y echar pie a tierra, las caídas hoy se pueden pagar muy caras…
Tomo la carretera que me llevara a Herradón de Pinares, km 20 aprox. y aprovecho para tomar mi primer gel, no porque me hiciese falta en ese momento, pero para que ir asimilándolo, para la gran subida, a unos cuatro kilómetros, mas adelante. Pero hasta llegar allí hay que superar fuertes repechos, que irán reduciendo las fuerzas.
Una vez llegas a Herradón de Pinares se atraviesa el pueblo y desde el mismo pueblo empieza una muy dura subida, sobre un superficie de cemento con continuas zetas que obliga ha utilizar el molinillo.
Una vez llegado arriba, continúan pistas anchas, pero picando hacia arriba, hasta llegar el primer avituallamiento sobre el km 35.
Llego al avituallamiento y entre tartaletas de manzana, frutos secos y acuarius me comentan, que uno de los bikers, se ha caído y dislocado un hombro, con lo cual lo han llevado al hospital de Ávila y se ha quedado ingresado, mientras relleno el bidón de agua, le desmonto algunos de los “mitos” que proliferan últimamente, a la persona que esta encargada del avituallamiento, ( tu no llevas una 29”, esperaba que las primeras bicis, fueran 29, como dicen que son más rodadoras, pero tú normalmente participas en los 10.000 del soplado y similares, de mayor dureza, “ pues ni llevo una 29”n ni participo en marchas de gran dureza).
Viendo que no llega nadie más al avituallamiento, decido emprender la marcha con la duda de si la persona que está en el hospital, tal vez la conociera, y recuerdo mirar la hora, 12:15, hace ya unos minutos, que partí de nuevo.
El trayecto se hace por pista de bajada, entre bosque muy rápidas y parece increíble pero tuve que hacer una parada por problemas de trafico entre un camión y dos todo terreno que no tenían muy claro quien debía, ceder el paso en una zona estrecha del camino.
Llego rápidamente a Valdemaqueda, y bajo por un sendero paralelo a la carretera muy resbaladizo y con numerosas raíces mojadas que dependiendo de la velocidad puede ser un poco delicado. El año pasado alguno bikers, hicierón “trampas” bajando por la carretera.
Unos kilómetros de carretera que aprovecho para reponer fuerzas y pista hasta Robledo de chávela. K55, 13:15 aprox, llego una hora antes que el año anterior, el avituallamiento, casi no lo veo, había dos personas, comiendo pipas con todo recogido dentro del coche, solo al ver una mesa vacía de campo, me hizo preguntarles y entonces si abrieron el maletero y a allí, estaban de nuevo las tartaletas de manzana y acuaius.
Prosigo la marcha, una subida, tendida y larga en la que encuentro numerosas pesadas puertas que voy abriendo y cerrando, esta subida me ha fundido un poco, además llevo ya unos kilómetros arrastrando problemas en el cambio, se van saltado los piñones grandes lo que obliga a poner plato pequeño y piñones, pequeños.
Los kilómetros van cayendo y llego a Valdemorillo, como desde el km 55 ya no hay avituallamientos, busco una fuente en el parque, la encuentro, pero mi gozo en un pozo no tiene caño, valoro el agua que llevo todavía, y decido continuar hasta el final, luego me enteraría, que pusieron un tercer y cuarto avituallamientos, pero yo ya había pasado.
Ya muy cansado pasados unos minutos de la cuatro de la tarde, llego a la sede del club ciclista de Majadahonda, felicitaciones de los que allí se encuentran, rechazo el plato de pasta, pero no un litro de cerveza y tarta de chocolate, repongo fuerzas, y lavo la bici cuando termino, llegan los 2,3,4 participantes, 20 minutos, después, charla, risas y demás. Guardo la bici, en la furgo duchita y a esperar al resto de los compañeros, David, después Manolo Ángel, y Jesús, después Enrique y un poco más tarde Dani José Antonio y José Manuel. Cargamos las bicis y vuelta a Paracuellos para después, quedar a cenar un buen chuletón en el restaurante el Timón en Ajalvir, patrocinador de nuestro club.
Ciento tres kilómetros, de los cuales unos ochenta y cinco en solitario, mucho tiempo para pensar y luchar contra uno mismo, también para pensar que necesidad hay de pasar algunos malos momentos, pero es que cuando te venden la bici te dan también un grado de estupidez, por que ya estoy esperando la próxima sram.
Jose Antonio:
Un año más llega la ruta de Ávila Majadahonda, los mismos nervios que el primer día, que decir que ya es la octava edición consecutiva y con los mismos nervios que en la primera ocasión. Ya el día anterior duermo mal…¿lo llevo todo?, he revisado mi lista varias veces, esto se complica…tengo que revisar también la lista que nos envía nuestro querido Manolo, joder que tío más aplicado ja ja ja …Bueno al lío, llegada a Majadahonda, saludos de rigor a muchas personas que antes eran mis compañeros de rutas y que nos hemos ido distanciando, así como a los componentes del club ciclista Majadahonda que ya nos conocemos de otras ocasiones. De hecho José Vicente me propone que hagamos alguna ruta por nuestra zona, que ellos no la conocen y así confraternizamos…. oído cocina….
Hoy es un día especial, siempre lo son cuando tengo que irme con mi compañera de batallas, la “gorda”, para realizar la ruta que tenemos programada, son momentos que te sirven para expandir la mente y aunque en ocasiones se acumulan grandes dosis de adrenalina, esta hace efecto de un relajante mental para olvidar las rutinas del día a día.
Como decía hoy es especial porque tenemos por delante un gran reto, una ruta larga y dura, para mí la segunda participación, es la SRAM2014 (Súper Ruta Ávila Majadahonda de 105 Km y 1.700 m de desnivel positivo). Por la particularidad de la ruta, se aprecia un ambiente festivo en todos los componentes del Club que participamos, las predicciones meteorológicas no son las más favorables, pero la ilusión con que se afronta, sirve de llave para poder tomarla con optimismo, luego pasará lo que pasará, pero ese optimismo sirve de motor para afrontarla con ganas.
La experiencia de haber participado el año anterior me hace estar más relajado, no deja de ser un reto personal agradable de superar, la ruta es dura pero divertida. La comunión y complicidad entre los integrantes del club aumenta, ya nos conocemos más y eso sirve para dar solidez al equipo, después sobre el terreno no deja de ser una prueba individual en la cual tienes que conocer tu capacidad para poder acometerla de la mejor forma posible, dosificando fuerzas según las posibilidades de cada uno.
En el viaje en autobús a Ávila, aunque el día está gris, observo por la ventanilla el arco iris, prueba inequívoca de que está lloviendo, pero lo bueno es que si hay arco iris también hay sol, por tanto, esto para mí supone buen augurio de cara al día que nos espera.
Somos nueve componentes del club, la ruta se desarrolla más o menos como la tenemos prevista, mucha agua por las lluvias de días anteriores y de todo el invierno, pasamos ríos y arroyos, barro en determinados momentos que endurecen aun mas las condiciones, el puerto de Herradon y San Bartolomé de Pinares en el primer tercio y la subida después de pasar Robledo de Chavela en la segunda mitad, son dos obstáculos que te dejan tocado físicamente, pero la mente puede más, cada uno ponemos nuestro ritmo, se forman dos o tres grupitos integrados con el conjunto de los 60 participantes en la misma.
En el último tercio me toca sufrir, debe de ser por la dureza y la cantidad de Km, creo que me he hidratado bien y he comido lo necesario, pero aparecen los calambres y aunque los voy solventando para poder continuar, este último tramo de ruta se me hace largo, siempre he oído que los ciclistas tienen mucha capacidad de sufrimiento y yo en este caso doy fe de que es así. Al final consigo acabarla junto con los compañeros Jesús y Manolo, dos ciclistas consolidados con mucha experiencia, como tiraban los condenados en los repechos finales llegando a Majadahonda, con coraje consigo no despegarme de ellos.
Villy, nuestro “buque insignia”, llega el primero de la general, alucinante, aunque la ruta no es competitiva deja el pabellón muy alto, esto es muy positivo para dar a conocer nuestro club, MTB PARACUELLOS. Pienso que luego en las declaraciones dirá, “lo he dado todo y estoy muy satisfecho, pero si no llega a ser por el equipo…” “jejeje”. Después termina David que aunque nos ha acompañado durante casi toda la ruta, al final se encuentra con fuerzas para tirar, todo un crack, posteriormente entramos nosotros tres y después termina Enrique, en principio al que vi con más dudas puesto que era la primera vez que participaba, pero cumple con creces, sí señor. Por último, que no los últimos del total, entran dos “perros viejos” también con mucha experiencia, Dani con tres participaciones y José Antonio, este último en su octava edición, acompañados por José Manuel en su primera participación pero que parece que hubiera hecho varias, muy bueno.
Enhorabuena chavales, al final todos satisfechos con el reto cumplido llegamos a nuestra base, quedando para cenar en un ambiente muy agradable donde lo pasamos estupendamente.
Hasta la próxima. ¡Nos vemos en los caminos!
Jesús:
Avila Majadahonda…Ruta larga asequible y divertida. Antes de empezar me doy cuenta que no consigo tener el track de la ruta en el GPS, 3 años con el Garmin y nunca he conseguido guiarme con el.


